Zambra es la fiesta que usaban los moriscos, con bulla, regocijo y baile.
Zambra de la buena salvaje es un estallido de fuerza, libertad y raíz. Una celebración del cuerpo como territorio vivo, donde la danza y la palabra se entrelazan para revelar lo que somos y lo que hemos sido obligadas a ser. Isabel Vázquez, creadora e intérprete referencial de la escena contemporánea, se sitúa aquí en un lugar de desnudez y verdad, reclamando la potencia de un cuerpo vivido, sabio y sin concesiones.
Con más de cuarenta años de trayectoria, reconocida por su honestidad, su humor sutil y una fisicidad capaz de conmover desde lo esencial, Vázquez ha construido una obra artística comprometida con la danza como pensamiento y acto de resistencia. A sus 60 años continúa desmantelando prejuicios sobre la edad y la vigencia en escena: su presencia es pura intensidad, hondura y belleza.