En un gran casillero sobre el suelo, el público puede elegir las historias, los paneles y las músicas que van a desplegarse hasta crear con todos los elementos una coreografía múltiple.
El tablero está formado por casillas de gran tamaño con figuras dibujadas. Cada persona del público recibe un naipe. A través del juego con los naipes y de las historias que van surgiendo se despliegan las distintas Metamorfosis sobre el tablero. Cada Metamorfosis lleva aparejado un ambiente sonoro que, a propuesta del público, la artista Lucía Chamorro improvisa al instante. Con todos los elementos: las historias, las músicas y los movimientos, se crea una coreografía múltiple a la que el público está invitado a participar.